viernes, 14 de septiembre de 2007



La vida sinCuauhtémoc no es fácil
En el América quieren responsabilizar de todos los males del club a Luis Fernando Tena, quien ha tenido que afrontar un reto que no esperaba: hacer olvidar al “Temo”




Cuando un símbolo se va deja un vacío difícil de llenar y genera algo más que nostalgia. La ausencia de Cuauhtémoc Blanco en el América es otro de los factores que afectan la actualidad del equipo, que no ha encontrado un sustituto que llene sus zapatos. Si bien el argentino Federico Insúa ha logrado, en los partidos en el Azteca, ejercer el rol del hoy futbolista del Chicago Fire, ni en los partidos que juega el equipo en campo ajeno ni en el vestidor del equipo, en el que Blanco era un auténtico líder y el “Pocho” es sólo uno más, en Coapa han conseguido hacer olvidar al “Temo”, que salió de la institución no por un deseo del técnico hoy cuestionado sino porque la directiva del América no hizo el mínimo esfuerzo por retenerlo. Durante años, con Tena, Lapuente, Carrillo e infinidad de entrenadores, el equipo jugaba por y para Cuauhtémoc Blanco, quien asumía el rol de líder, de comandante de guerra. Era fundamental en el campo de juego e indispensable en la vida interna del club, pero se le dejó marchar por unos cuantos miles de dólares, aunque en realidad, si se considera lo gastado en Insúa (5 millones de dólares) hubiera sido menos costoso mantener su contrato vigente, uno de los más altos en el futbol mexicano, en lugar de dejarlo ir y buscarle un sucesor en el extranjero. El síndrome post Blanco que vive el América recuerda a lo vivido en otros equipos que sufrieron crisis de resultados y autoestima ante la salida de futbolistas emblemáticos que dejaron un gran hueco futbolístico en la cancha y anímico en la tribuna. Hoy por hoy los aficionados del América siguen sin encontrar a un nuevo ídolo y aunque reconocen la calidad de Guillermo Ochoa, gritan felices los goles de Rodrigo López y Salvador Cabañas, y valoran la calidad de Federico Insúa, no logran idolatrar decididamente a uno de ellos. SIMILITUDES… En Cruz Azul ocurrió algo similar tras la salida de Juan Francisco Palencia, pues desde que emigró del club la Máquina no ha vuelto a llegar a una final; lo mismo ocurrió en Toros Neza tras la salida de Antonio Mohamed. El carismático equipo mexiquense, que había protagonizado una final y se había convertido en un asistente habitual a la liguilla dejó de trascender primero y después descendió para nunca más volver. En Pumas, la salida de Hugo Sánchez, que emigró del equipo como campeón en 1980-81 no fue un golpe de fácil absorción, pues el equipo de la UNAM se tardó tres años en volver a entrar a una liguilla. Algo parecido sucedió con el Atlante tras la partida del chileno Sebastián González en el inicio de 2006, pues sin el “Chamagol” los Potros no han vuelto a disputar una fase final a la que hoy, año y medio después, parecen encaminados a retornar. Ese factor no ha sido estudiado por la directiva del América, que tal vez para evitar que sea señalada por algunos de sus múltiples errores, focaliza la atención en el entrenador Luis Fernando Tena, quien hace sólo tres meses condujo a las Águilas a la final en un torneo en el que el plantel fue mal armado por su directiva, que contrató tarde y mal a jugadores como Daniel Bilos y Andrés Carignano, y apostó por futbolistas de baja calidad como Luis Fernando Saritama.NO SEVALE… La campaña del “Flaco” al mando del equipo no ha sido lo que se esperaba pero los números y rendimientos del plantel en el torneo tampoco merecen que se le coloque al borde del despido, y menos que públicamente se condicione su permanencia a un solo resultado, pues cualquier persona ligada al futbol con un poco de conocimiento sabe que en un partido el azar puede inclinar la balanza a favor de uno u otro equipo y el que mejor juega en ocasiones pierde. Además, las palabras de Pedro Portilla y las del presidente del club, Guillermo Cañedo, no coinciden y dejan en claro que en la directiva americanista ni siquiera saben lo que quieren: uno dice que se analizará el cómo se obtiene un resultado y el otro afirma que el domingo “o gana o se va”. A la hora de pensar en un sustituto, lo cual resulta hoy completamente ante ético, un día se dice que quieren a un entrenador con “identidad americanista” y otro día que simplemente éste sea ofensivo.Lo cierto es que tras la salida de Manuel Lapuente, el hombre que más sabía de futbol en el organigrama del América, Luis Fernando Tena se quedó solo en un club donde los actuales directivos, sobre todo en mandos medios, en ocasiones se comportan como aficionados y se dejan llevar hasta por lo que se escribe en la prensa

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